domingo, 2 de marzo de 2008

El deseo de ser salvado


Hoy hace unos de esos domingos
en los que me gustaría
que me secuestraran.
Porque olvido que soy tan fuerte,
y necesito que me cuiden.
Hoy hace uno de esos domingos,
soleados, silenciosos, inhumanos,
en los que desearía
que vinieran a por mí,
y me dijeran
"yo te sacaré de aquí".
Seis días no han bastado
para cambiar mi visión
del mundo,
luego,
probablemente,
me sienta tonto
por regodearme en mi pesimismo.
Durante demasiado
fingí ser inmune,
fuerte, positivo,
cuánto dolió desembarazarse
de la ponzoñosa armadura.
Pero el tejado de mi casa
sigue intacto,
las bombas lo respetan,
como respeta una tormenta de nieve
al desierto de arena y muerte,
son las leyes de la naturaleza.
De todos modos,
yo querría que
hoy me secuestraran,
me rescataran,
me llevaran allá,
a cualquier parte,
lejos de este domingo
conocido, primigenio, escamoso.
La cotidiano apesta en los muros
de esta tarde iluminada,
y me canso más que nunca de lo que
soy.
Venid a por mí, no tendré miedo.
Hoy hace unos de esos domingos
en los que me gustaría ser
salvado.
Sam E. H






3 comentarios:

paaliy dijo...

qué bueno!

SWEET JANE dijo...

Cuando crees que te has salvado, supongo que ya no es Domingo. Es Lunes y todo comienza... Piensa entonces que la semana empieza el Domingo...
Y continua escribiendo que a partir de ahora tendras muchos más lectores... :-)

Ian Grecco dijo...

Gracias a ambas.
A veces, aunque la ubicación física no cambie, hay personas que logran sacarte de la más fangosa realidad.