jueves, 27 de marzo de 2008

Otro trozo de la novela


Según Henry, hay tres maneras de burlarte de la muerte- ya que, obviamente, es imposible vencerla-: la primera consiste en olvidarte de que existe, no teniéndola en cuenta para nada, no mencionándola ni a ella ni a todas sus posibles derivaciones nunca, en la medida de lo posible, por supuesto; la segunda es no arriesgar la vida por nada, por absolutamente nada: ni participando en un deporte de riesgo ni tomando un medio de transporte, ni saliendo a la calle un día de viento (la calidad de esa clase de vida, es tema aparte, por supuesto); y, por último y no por ello menos importante, podemos gastar una buena chanza a la dama de la guadaña sobreviviendo a nuestra propia muerte a través del arte, de la creación, esculpiendo, representando e ideando obras y composiciones para el cine, la literatura, la música, la danza..., y logrando gracias a ello una popularidad a nivel planetario que nos transforme en seres queridos, admirados y envidiados hasta la extenuación. Y aunque en vida no podamos gozar de esa gloria inmortal sí que podemos adivinar su dulce sabor si comenzamos a cultivarla mientras nos siga latiendo el pulso, es decir: debemos comportarnos como si fuéramos glorias inmortales desde ya para disfrutar de forma ficticia de algo que las leyes de la naturaleza nos impedirán. De locos, ¿no? Por supuesto: se trata de la opinión de Henry…

No hay comentarios: