domingo, 2 de diciembre de 2007

Petites Cauchemares I


Qué sensación, la de sentirse un auténtico criminal.

Qué sensación, la de ser consciente de que se es el culpable de mil y una calamidades.

Qué sensación, quedarse poco a poco sin amigos, sin familia, y descubrir que, en contra de lo que uno se imaginaba, la responsabilidad es extricta y exclusivamente personal.

Qué sensación, saberse mala persona.

Qué sensación, que a uno le acusen de chulesco, infiel, irresponsable, infantil, almidonado.

Qué sensación, el Mal me ha debido poseer sin que yo me diera cuenta.

Qué sensación, que dejen de apreciarte pero no de sonreirte.

2 comentarios:

paaliy dijo...

y qué bueno leerte, como dirían en américa

Ian Grecco dijo...

Comentarios y amistades como la suya, señorita Paaliy, dan al traste con el mensaje del poema.
Gracias.