lunes, 7 de abril de 2008

Pasajes de "La hermana", de Sándor Márai

¿Qué sabe uno sobre la vida? Nada que sea real. Vivimos entre fantasías idealizadas que parecen sacadas de tarjetas postales. El "amor" es una especie de sentimentalismo de claro de luna con los enamorados haciendo manitas, y también es un espectáculo carnal que ofrecemos en un sofocante ambiente de tenues luces rojizas, enseñando los dientes de manera fingida o sincera: eso es lo que nos dice la literatura, así se refleja en los teatros y los cines.

Y lo que ahora sucede en el mundo no es más que sacificio. ¿Cree que todos los pueblos, toda la humanidad, asumen terribles sufrimientos, vierten ríos de sangre, destruyen las instituiciones y los edificios más bellos sin motivo alguno?...¿De verdad cree que todo esto lo causa la voluntad de un puñado de personas perversas y malvadas? La inercia con que la gente obedece a los líderes de la guerra, ¿es realmente tan inexorable que millones de personas son capaces de defenderse de ella y de sus regímenes políticos, y ejecutan a ciegas todas las formas de la autodestrucción?