sábado, 25 de agosto de 2007

Feliz (y oscuro) cumpleaños


Como le prometí, señor Pequeño Perdedor, o Paulus Augustus, como oso llamarle, aprovecho mis páginas doradas para enviarle una felicitación/disculpa por haber olvidado su cumpleaños, que fue el pasado 12 de agosto.

Quería escribirle algo original, pero para qué engañarnos: las fiestas de mi isla me están pasando factura, porque uno ya tiene cierta edad, y el beber y el trasnochar tanto me han agotado, qué se le va a hacer. Espero que me queden aún algunas neuronas para continuar escribiendo en este blog.

Así que aquí se lo pongo bien claro: Feliz cumpleaños. Y aprovecho para decirle lo que ya sabe que pienso: que de "pequeño perdedor" usted no tiene nada, que es uno de los hombres más originales, sensibles y extraordinarios que he tenido el placer de conocer, y que aceptar las reglas de esta mezquina vida no consiste en perder la esencia de uno mismo, sino en saber cuándo y con quién modularse y contenerse para lograr los fines que uno busca. Creo que sabe a lo que me refiero. Aunque a mí, a veces, no me vendría mal aplicarme el cuento...

Lo dicho, amigo mío. Que el año que está ya estrenando sea la confirmación de su genio, el último coletazo de indecisión antes de alcanzar la madurez definitiva.

Que la fuerza le acompañe.

1 comentario:

Pequeño perdedor dijo...

Gracias, gracias, amado público.

Me emociona ver que hay tanta gente que cree en mí; pero, a la vez, debo admitir que también me hace sentirme triste. Me da la sensación de que se empeñan en ver lo poco bueno que hay en mí y magnificarlo, sin darse cuenta de lo mucho malo que llevo encima y que me imposibilita eso que llaman "una vida normal".

Gracias por la felicitación, y ojalá tenga razón, señor Grecco. Ojalá yo me equivoque, y usted tenga razón.