viernes, 8 de mayo de 2009

Promesas del Este


Una de las mejores películas que he visto en lo que va de año. Dura, violenta, desoladora, esperanzadora, dolorosa, tierna...¿se puede lograr generar todo este compendio de enfrentados sentimientos en menos de dos horas de metraje? David Cronenberg puede, y eso que su anterior Una historia de violencia (también con Viggo Mortensen como protagonista) me pareció un aburrido topicazo, impecablemente rodado, eso sí...

Pero en este otro filme, Viggo Mortensen (cuyo trabajo como actor, hasta ahora, no me gustaba especialmente), obra el milagro, y se transforma automáticamente en uno de los actores que más admiro. Porque una cosa es interpretar un papel (¿tengo que hacer la lista de actores y actrices que se limitan a poner morritos/gestitos/miraditas en teoría intensas, frente a la cámara?), y otra muy diferente SER. Porque una de las pocas cosas buenas que me enseñaron en mis tiempos de actor es que "interpretar" y "ser" son dos cosas muy diferentes, y que sólo los buenos actores SON. Y aquí, el amigo Viggo ES Nikolai Luzhin, un misterioso chófer que trabaja para la mafia rusa de Londres y que esconde más de un secreto. Pero su frío e impenetrable muro de intrigas se tambaleará cuando se enamore de Anna, una enfermera londinense de ascendencia rusa que atiende en su hospital a una adolescente rusa embaraza que finalmente muere.
El diario de la fallecida (todos los indicios apuntan a que trabajaba como prostituta explotada por una rama de la mafia de sus compatriotas) hará que Anna se introduza en el círculo de la gente para la que Nikolai trabaja, en un peligroso viaje sin vuelta que cambiará su vida para siempre.

Y Anna, gracias a Dios, no está interpretada por Charlize Theron o Scarlett Johansson, por ejemplo, sino que Anna ES Naomi Watts, otra magnífica actriz que hace creíble todo lo que se propone.

La película termina de redondearse y alcanzar el climax de la maestría actoral gracias a los magníficos secundarios: la madre de Anna (Sinéad Cusack, muy buena actriz, pero sólo conocida por ser la mujer de Jeremy Irons), su tío (Jerzy Skolimowski, que al parecer es director, pero que como actor quita el hipo), el gran intérprete alemán Armin Mueller-Stahl como el pérfido jefe ruso del tinglado londinense, y sobre todo, el francés Vincent Cassel (también popular por ser el marido de Monica Bellucci, qué mundo), que compone otro de sus descarriados/violentos/tiernos personajes sólo como él sabe, tanto que algunas voces denuncian que en muchas secuencias le quita la cámara a Mortensen, aunque yo discrepo...

Atentos sobre todo a la escena de la sauna (¿se puede ganar una pelea, estando completamente desnudo, a dos violentos chechenos armados con cuchillos? Ver para creer), y la de la ceremonia-tatuación de Nikolai.

Una maravilla. Pero, ¡ay!, he oído que están preparando la segunda parte...Miedo me dan.

PD: Mortensen fue nominado a esa falacia llamada Oscar, que si no fuera una falacia, debería habérsele entregado.

5 comentarios:

paaliy dijo...

acabo de verla
y me ha gustado mucho.
gracias :)

Ian Grecco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ian Grecco dijo...

Me alegro, Paaliy. Ya recomendaré más...Últimamente me apetece hablar de cosas ajenas a mí.

paaliy dijo...

espero que no sea porque no estás bien..
ya me contarás.
ya sabes que, aunque lejos, aquí me tienes.
te quiero mucho, ian :)

Ian Grecco dijo...

¡Gracias por preocuparte, amiga, pero estoy bien, de verdad!

Lo único que sucede es que en la etapa que ahora estoy atravesando prefiero guardarme para mí el torrente de pensamientos/paranoias que se suelen plasmar en este tipo de herramientas de comunicación.

Y que yo también te quiero mucho y te siento aquí cerca, como siempre,sin mares ni distancias de por medio.