domingo, 11 de enero de 2009

Otro domingo...



Los domingos...Otro domingo..., ¿quién os habrá creado, oh ancianos semanales? A veces me ponéis enfermo; otras, os adoro hasta la última gota de vuestra cansina savia...

Leo los suplementos culturales, los de hoy y los de ayer; es el día idóneo para hacerlo, con el sol de invierno chirriante, y el silencio callejero irritante e inquietante, y no sé qué más escribr que acabe en "ante"...

El caso: que leo los suplementos culturales. Al parecer, hace ahora doscientos años que Allan Poe murió (su vida fue una tragedia, apunto para los que no lo sepan), y un grupo de prestigiosos escritores (entre ellos Vargas Llosa y Carlos Fuentes) han escrito uno de eso "libros homenaje" que la mayoría de las veces son para "molarse a uno mismo" haciendo gala del (presunto) talento literario que uno atesora, más que por recordar a un escritor muerto y admirado. ¿Qué diría el viejo Poe si viera ésto? Bueno, al menos esta gente no se ha desnudado en un calendario reivindicando al padre de Annabel Lee y del Cuervo: se han limitado a escribir cuentos...

Para mí Poe siempre será el responsable último de esas deliciosas películas de la Hammer basadas en sus relatos, dirigidas por Roger Corman y protagonizadas por Vincent Price, uno de mis ídolos infantiles, y que al parecer se ha reencarnado en uno de mis inquietantes vecinos, ese hombre grande y solitario que tiene unos ojillos azules de demente y que viste camisas a juego con los pañuelitos del bolsillo de la americana.

Cuídense de las grietas en sus hogares, amigos míos. La suya puede ser una casa Usher más...

También he leído que Dante nunca habló con su amada Beatriz; que sólo la vio tres veces en su vida, y que ésta murió con apenas veinte años. Vaya...En cierto modo es lógico que una joven así fuera la Musa absoluta del señor de los círculos infernales, porque ¿puede haber un amor más puro que el vivido desde la lejanía y el desconocimiento, alimentado únicamente por la fantasía y la idealización, impalpable pero no por ello menos intenso? Un amor platónico nunca causará disgustos ni se verá contaminado por las toxicidades de la nauseabunda vida cotidiana: crecerá y pervivirá en las mentes que lo engendren como una gema vírgen, inmune a la erosión de la realidad. ¿Cobardía, inmadurez, locura? Tal vez, pero quién puede negar las ventajas de un amor platónico...

5 comentarios:

Camisas dijo...

Hola a todo el mundo. Os invito a leer mi cuento colgado en mi blog http://camisaspadrino.blogspot.com/2009/01/sexto-piso.html

Creo que el cuento es bueno. Dicho cuento es parte de mi nuevo libro llamado "La Luz de la Oscuridad".

paaliy dijo...

jejej

ya estaba echando de menos esas "grietas terroríficas" tuyas de las que hablaba jaime, ¿te acuerdas?

ya sabes, hermanita, los balcones.. a veces ceden..

Pequeño perdedor dijo...

Por mucho que esos prestigiosos escritores pretendan apoderarse de Edgar Poe, él siempre será mas cercano a gente como nosotros. Recordemos que él, como Lovecraft y otros muchos, fue en vida rechazado por los viejunos escritores de la "alta literatura".

Y sí, los domingos son una mierda. Más que nada, porque al día siguiente es lunes, y porque no hay ninguna tienda abierta.

Ian Grecco dijo...

Pues sí, muerte a los domingos (aunque si no existieran tendríamos que inventarlos)...

Y en cuanto a mis "grietas", he de decir, querida Charlotte, que no es bueno reprimir lo que uno verdaderamente es...

La verdad es que últimamente estaba escribiendo en un tono un poco "baboso" para lo que era yo...Pero bueno, la verdadera esencia de uno nunca muere...
Ainoha dice que como llevo un año sin apenas salir de casa por el día, me estoy haciendo todo un Lovecraft...!Ay, lo que hace la ausencia de rayos solares!

Y ya lo sabéis, niños: cuando salgáis a la terraza, tened cuidado porque...

Pequeño perdedor dijo...

"Ainoha dice que como llevo un año sin apenas salir de casa por el día, me estoy haciendo todo un Lovecraft"

A mí me han regalado hace poco el segundo volumen de su antología editada por Valdemar. Si te vas a convertir en la versión vasca del Sumo Sacerdote Ech-Pi-El, sólo te pido una cosa: que la transformación no incluya contagiarse del racismo y provincianismo del que hacía gala el amigo Howard. Aunque, como (por suerte) tienes una de las cabezas mejor amuebladas que conozco, y por ello es prácticamente imposible que cometas ese error, una advertencia nunca está mal por si acaso.