martes, 18 de agosto de 2009

El tiempo pone a cada uno en su lugar...

qué sabias palabras de las que tanto me burlaba. Supongo que es lo que tiene ir cumpliendo años: uno descubre el sensato pero terrible maestro que es Maese Tiempo.

Al ritmo impuesto por las agujas del reloj, los Malos se convierten en los Buenos, y viceversa. Lo estoy viendo; últimamente, mucho.

Porque el tiempo pone a cada uno en su lugar, y las personas bondadosas y poco dañinas que en el pasado fueron tratadas injustamente, llega un momento en el que comienzan a ser de nuevo queridas y buscadas. En cambio, esas malas personas que a base de risas impostadas, simpatía sintética y malas artes se ganaron el cariño de sus semejantes, empiezan a ser cuestionadas a raíz de una serie de actitudes sospechosas que llaman la atención de los medianamente juiciosos.

Así, los papeles se invierten. El Ángel Caído comienza, poco a poco, a remontar el vuelo rumbo al Paraíso, y el en teoría Ángel Bueno, es ahora el sospechoso.

Qué cosas tiene la vida, ¿no?

1 comentario:

paaliy dijo...

yo también lo creo..

es difícil no ser uno mismo
durante mucho tiempo.