lunes, 7 de junio de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Thanks, Dolores O'Riordan...
Gracias: gracias por el concierto que diste en Madrid el pasado viernes.Para mí fue un sueño hecho realidad verte a ti y a tus chicos en vivo y en directo tras quince años hechizado por tu quebrada voz de sirena quejumbrosa...
Quince años desde Zombie, una canción cuyo poderoso mensaje no entendí muy bien en su momento, pero que tiene tal fuerza que desde que la escuché me arrebató y me hizo seguir los poemas musicales que tu gente y tú regalábais en cada disco.
The Cranberries, tu banda, un evocador nombre de fruto silvestre para un sonido diferente, único, original, onírico y real a la vez, inconformista y reivindicativo pero sin la necesidad de matar ni una mosca para hacerse un hueco en el complicado panorama pop/rock.
Un sueño amargo pero irresistible como las imágenes con las que mostraste una dura historia a trompicones en el videoclip de Zombie.
Zombie, Zombie, Zombie...Una palabra, un nombre macabro, una etiqueta que alude a cadáver, sangre, canibalismo, putrefacción, Apocalipsis, masificación, dominio, pobreza espiritual...Qué grande aplicarla a otros campos, diferentes al de la ficción del horror, pero no por ello menos horrorosos...
Gracias: gracias por el concierto del viernes, Dolores, y por hacerme recordar lo mucho que te he escuchado en diferentes momentos de mi vida, aunque sobre todo, no puedo olvidar (qué cosas) la insistencia con la que me ponía tu música justo antes del examen de licenciatura, el que creí el último tramo a superar antes de acabar con mi destino de Estudiante Infinito.
Podría haber sido la mía una pasión pasajera, como la que tuve con otros cantantes, escritores o actores...Pero no, está claro que tu charme va más allá del simple capricho adolescente: mereces ocupar un lugar de honor en el Olimpo de los Mitos de cualquier rara avis sensible y con buen oído de este planeta.
Lástima que tu concierto se me hiciera tan breve, "es que mañana tocamos en Barcelona", te disculpaste. Pero bueno, a la Diosa de Zombie se le pasa por alto todo...
Si hasta casi se me saltan las lágrimas escuchándote, y eso, que me quedé solo. Mis amigos se dejaron las entradas en casa, y por ello experimenté allí, en los suelos del Vistalegre, rodeado de masa nocturna y viéndote chiquitita y lejana, brillando a lo lejos como una estrella oscura, lo que yo llamo el síndrome de París: presenciar un hecho hermoso e irrepetible estando solo y desear que cierta/s persona/s querida/s estuviera/n junto a uno para disfrutarlo.
Ya hablaré en otro post, otro día, largo y tendido, sobre el síndrome de París. Qué raro que aún no lo haya hecho, con lo que me ataca este síndrome, mon Dieu...
martes, 2 de febrero de 2010
Ahora...

mi vida discurre tan apacible y programada que casi da miedo.
Los sobresaltos son un ridículo rumor eclipsado por el ritmo agresivo que imponen las agujas del reloj; la rutina es un dique seco e impecable que no entiende de curvaturas imprevistas.
Camino por donde me indican y hablo cuando debo. La fusta de Lady Orden no ha preparado en su ideario castigo alguno para los desobedientes: los que la contradigan caerán directamente en el pozo de los malditos, los marginados y los perdidos, ¿y quién quiere pertenecer a tan censurables gremios? Sólo los pobres locos del Diablo que aún creen en los motines y en las rebeldías: en los ideales y en las réplicas.
Y a todo esto, yo me pregunto, ¿por qué los seres humanos desconfiamos tanto de las etapas de sosiego? ¿Por qué enmarañamos la serenidad presente con una brumosa sospecha de desastre inminente? ¿Será por la base de nuestra religión (sufrimiento = virtud; placer = frivolidad)?
Después de todo... ¿tan hondo ha penetrado la daga de lo divino en mi, en teoría, atea persona?
Preguntas sin respuesta en mi noche planeada. A descansar pronto, que mañana hay que madrugar. N siquiera la marmota climatóloga sorprende: la Primavera tardará en llegar...
miércoles, 27 de enero de 2010
(Locura de) Amor

sin "El", porque El Amor suena, qué sé yo, a nombre de pueblerino (con todos mis respetos a los pueblerinos, ¿eh? Yo mismo soy hijo de...), como El Braulio, El Clemente...Dejémoslo en Amor. Amor, Amor...¿existe Amor? Claro que existe...así, con mayúsculas, aunque durante tanto haya renegado de él. El problema no es que haya que buscarlo, sino estar predispuesto a que él te halle...Prefiero no leer lo que acabo de escribir. No me gustaría nada; y encima he utilizado la segunda persona del singular, que según algunos escritores (Umbral sobre todo) empobrece la expresión escrita...En fin, para, es hora de parar, de hablar de El Amor, o Amor, o como se diga...Los que lo conocen ya saben lo bien que sienta, aunque sea un atontamiento, atolondramiento o lo que sea...Amor, AMOR, El Amor, qué más da cuánto dure...Como si fuera a durar más la vida, VIDA, La Vida, o mejor...Vida, sin "La", porque La Vida suena, qué sé yo, a nombre de pueblerina (con todos mis respetos a las pueblerinas, ¿eh? Yo mismo soy hijo de...
Félix Casanova: el llamado Rimbaud canario...

murió en extrañas circunstancias el 14 de enero de hace 34 años con apenas 19.
Cuánta cifra, qué pocos años...Y qué ganas de leerme su novelita, la que "vomitó" en un verano antes de cumplir los 18.
Estoy muy cansado, y muy vago, y muy atontado y muy contento...Me da pereza escribir, así que "Dios bendiga el copipeich", como dice una amiga mía. Aquí les dejo la noticia de El País que habla del suceso:
sábado, 16 de enero de 2010
Días extraños

Estos son días extraños, en los que me siento bicéfalo,
dos identidades, dos personalidades, dos seres humanos
pugnan dentro mí, muy adentro,
por hacerse con mi Esencia.
Estos son días extraños, muy extraños,
en los que al fin he encajado en el Mundo Real
como una pieza de un puzzle encaja en su pareja,
sin esfuerzos ni quebraderos de cabeza,
simplemente se coloca en los límites adecuados,
y se incrusta bien incrustada, formando un Algo con
mayor entidad y presencia que la frugal piececita
hasta entonces huérfana...
Estos son días extraños,
en los que descubro que soy feliz haciendo algo
que siempre rechacé con saña, con asco, con dolor...
Soy feliz dedicando buena parte de mi vida a una oficina blanca,
un espejo aburrido, un micro-cosmos ubicado
en un universo estructurado hasta el último detalle
por mandamases invisibles de pesadilla.
Son días extraños...
Los seres del Pasado siguen apareciendo sigilosa pero
imparablemente,
y el Presente ya no desfila ante mis anonadados ojos de soñador
defraudado,
ahora...Ahora es diferente: formo parte del reparto.
Interpreto a la perfección mi rol en la película,
pero pobres ilusos los que crean que me he rendido...
Desde dentro no haré sino
maquinar
mi
Destino.
viernes, 8 de enero de 2010
¿Acabaré siendo un Slave to the wage...

como la pobre chica del vídeo-clip de Placebo?
Espero que no...Pero la verdad es que estoy demasiado contento
como para pensar en algo así...
¡Tengo trabajo!
Es decir, adiós, adiós, a la vida
de Estudiante Infinito...
Adiós, adiós, a las ocho/diez horas
pegadito a la silla de despacho
frente al escritorio romántico de madera dorada...
Adiós, adiós, al Almuerzo de los barqueros,
al flexo dorado, a la ventana enmarcando edificios modernos, clásicos y una franja de monte verde oscuro...
Adiós, adiós, a salir sólo cuando el sol caía,
excepto la bajadita a Carrefour a por chicles de cereza y Red Bull,
las que han sido mis dos peligrosas adicciones...
Adiós, adiós, a extender la memoria hasta el infinito
y limitar mis relaciones humanas a la nocturnidad y la alevosía.
Mundo, Sol, Seres Humanos Diurnos, Mercado Laboral, Oficinas, Ordenadores, Cafés, Sueldo...
Acoged a una nueva criatura entre vuestros adeptos,
¡Ian, tras casi tres décadas de vida, al fin...
DEJA LOS ESTUDIOS!
Espero que no...Pero la verdad es que estoy demasiado contento
como para pensar en algo así...
¡Tengo trabajo!
Es decir, adiós, adiós, a la vida
de Estudiante Infinito...
Adiós, adiós, a las ocho/diez horas
pegadito a la silla de despacho
frente al escritorio romántico de madera dorada...
Adiós, adiós, al Almuerzo de los barqueros,
al flexo dorado, a la ventana enmarcando edificios modernos, clásicos y una franja de monte verde oscuro...
Adiós, adiós, a salir sólo cuando el sol caía,
excepto la bajadita a Carrefour a por chicles de cereza y Red Bull,
las que han sido mis dos peligrosas adicciones...
Adiós, adiós, a extender la memoria hasta el infinito
y limitar mis relaciones humanas a la nocturnidad y la alevosía.
Mundo, Sol, Seres Humanos Diurnos, Mercado Laboral, Oficinas, Ordenadores, Cafés, Sueldo...
Acoged a una nueva criatura entre vuestros adeptos,
¡Ian, tras casi tres décadas de vida, al fin...
DEJA LOS ESTUDIOS!
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